El futuro de nuestros alumnos es el futuro de nuestra sociedad. Un futuro que esta significativamente condicionado por el profesorado encargado de formarlos, motivarlos y hacer de ellos grandes personas. Para que sin escatimar orgullo, estos alumnos puedan presumir de sus éxitos académicos, de sus logros y de sus esfuerzos.

Los éxitos académicos posicionan al alumno en disposición de dar un nuevo paso al frente en el desarrollo de una sociedad, de avanzar un  tramo más en el conocimiento de cualquier ciencia o disciplina, facilitando de esta forma el estado de bienestar y desarrollo social.

Parte importante del desarrollo alcanzado por una comunidad, nación o sociedad, es por tanto orgullo de una profesión, desarrollada por maestros y profesores con altas dosis de vocación, pues obviamente es una profesión donde prima el enriquecimiento personal frente a cualquier otro tipo de aspiración.

Por esto en Psicología Diez, nos declaramos Defensores del Profesor, y animamos a padres y madres a que apoyen esta iniciativa. Desde luego  la iniciativa no es nuestra, sino que lleva ya tiempo funcionando, de hecho, si se buscan estos términos en cualquier buscador de Internet (defensor del profesor) se pueden encontrar interesantes videos y documentos al respecto.

Las distintas comunidades que conforman el estado español se han visto obligadas a publicar leyes que defiendan a este colectivo, que con demasiada frecuencia es cuestionado e incluso agredido por los usuarios de las instituciones académicas. De hecho, se han establecido servicios de atención psicológica para  ellos o bien sistemas de subvención para que puedan recibir esta atención psicológica en centros especializados.

Las causas de demanda de estos servicios, según recogen las distintas memorias anuales publicadas por estos centros de defensa del profesorado, son por una lado  las dificultades relacionadas con el alumnado, problemas para poder impartir sus clases, agresiones sufridas por el alumnado, acosos y amenazas de alumnos, daños causados a pertenencias o propiedades individuales, conductas agresivas entre alumnos, agresiones y amenazas recibidas de padres, denuncias de los padres y problemas entre compañeros o falta de apoyo por parte de la administración.

Con demasiada frecuencia se nos ha solicitado apoyo no sólo para ayudar a los alumnos a desarrolla las habilidades de autocontrol e inhibición de determinados comportamientos o para asesorar a los padres interesados en la erradicación de estos comportamientos, sino también en el asesoramiento al profesorado para desarrollar mecanismos psicológicos que les permitan minimizar las secuelas del estrés derivado de su profesión o de las presiones, amenazas o incluso agresiones sufridas.

Sin duda, una forma de facilitar y mejorar la labor de los profesores, es que ellos encuentren el respaldo de la sociedad, que se sientan respaldados por ella y que así, de esta forma, adquieran cierta inmunidad frente a los conflictos que habrán de surgir como consecuencia de la enriquecedora  convivencia que debe ser la asistencia a los centros académicos.