El día mundial de la risa, una idea estupenda. Existen días mundiales de muchas enfermedades, pero muy pocos dedicados a las estrategias que podemos utilizar para afrontarlas, entre ellas la risa.

Generalmente nos enfrentamos con demasiada frecuencia a conflictos de difícil solución o incluso de mucha gravedad, pero no podemos perder de vista que dramatizar o enfocarlos como algo terrible, injusto o insuperable no nos ayudara a superarlos. Una perspectiva del conflicto menos tremendista, nos puede ayudar a encontrar mejores soluciones para resolverlos.

Reírnos o quitarle importancia al conflicto no es igual a no prestarle atención, ignorarlo o no buscar soluciones, sino que son excelentes estrategias para mejorar nuestra creatividad y nuestro funcionamiento cognitivo de forma que podamos generar mejores alternativas de respuesta al problema.

Por otro lado, son numerosísimos los beneficios demostrados de reír con frecuencia. En su tesis doctoral, en la Universidad Complutense de Madrid, en el año 2001, Dª. Mercedes Fernández Maldonado reúne muchas de las investigaciones que muestran cómo la terapia a través de la risa influye en la salud en general y cómo la risa puede ser aplicada con éxito en la mejora del desarrollo de la comunicación y el lenguaje en niños con necesidades educativas especiales.

También para la salud física son de suma importancia los efectos de la risa, ya que activa el sistema circulatorio, mejora el sistema inmunológico o de defensas del organismo, mejora la capacidad pulmonar, estabiliza la presión arterial y mejora el ritmo cardíaco. La risa tiene la capacidad de hacer que el cerebro libere endorfinas, sustancias que son responsables de las sensaciones de bienestar y satisfacción. Un estudio encontró que no había diferencias entre la producción cerebral de estas endorfinas en personas que reían espontáneamente y aquellas que lo hacían de forma artificial, parece que son los músculos que facilitan los gestos faciales implicados en la risa los que ordenan al cerebro la liberación de endorfinas, sin que existan distinciones entre la risa natural o la risa intencionada.

No está claro cual sería exactamente el espacio más adecuado en los centros educativos para tratar este tema, quizás las tutorías, una clase cada trimestre para hablar de la risa, para escuchar como se ríe cada alumno, para que hagan representaciones de películas graciosas, para que inventen escenas divertidas e incluso para que escriban guiones de pequeñas historias. Sin duda, este tipo de actividades les proporcionará los recursos fundamentales que cualquier adulto debe haber aprendido para desenvolverse con habilidad en una sociedad con, cada vez más, nuevas dificultades y adversidades. Algunas de las consecuencias de este tipo de actividades serían: la pérdida del miedo a la crítica de los demás y a decir lo que piensan o a expresar emociones, superar inseguridades y ganar estabilidad emocional, y además, conseguir que las clases también sean un lugar donde pasarlo bien, sin dejar de aprender.