La evolución del lenguaje sigue su propio ritmo y curso, que no son iguales en todos los niños. Algunos niños tardan algo más que otros en desarrollar sus primeras habilidades lingüísticas, sin embargo, lejos de sentarnos a esperar que estas habilidades aparezcan por sí solas, dejando pasar un tiempo de incuestionable importancia, podemos estimular la aparición y desarrollo del lenguaje.

 
Es importante que hablemos a los menores despacio y de forma clara, haciéndolo cada vez que sea posible. Es él quien tiene que asimilar nuestro lenguaje por ello es muy importante que no adoptemos su vocabulario para entendernos con él ” mira que pipi” cuando nos referimos a un pájaro. Será muy positivo acostumbrar al menor a que mire a los ojos de la persona que habla, de esta forma aumentamos y facilitamos su aprendizaje del lenguaje. La repetición es una estrategia de aprendizaje muy efectiva, repítele todas las veces que necesite, pero siempre de la misma forma, con paciencia y naturalidad. A los pequeños le gustan las rutinas y las historias repetitivas donde pueden ir anticipando los acontecimientos. Cada vez que el menor inicie una conversación podemos tratar que ésta se mantenga el mayor tiempo posible.

 
A continuación os facilitamos algunas actividades y juegos que fomentan el desarrollo del lenguaje. Entre los uno y dos años es fundamental que el niño adquiera el dominio del soplo. El soplo es una forma más de espirar, mediante el cual se domina la fuerza, la dirección y la frecuencia del aire expulsado. El control del soplo ayudará al niño a controlar el aire necesario para pronunciar los distintos tipos de fonemas, el aire se debe tomar siempre por la nariz y expulsarlo por la boca, soplar velas o tocar la flauta o silbato o soplar por una cañita pueden ser algunos ejercicios prácticos. Una vez iniciado el lenguaje debemos comportarnos de forma “novata”, pidiendo que nos explique las situaciones que está viendo, el juego con el que está jugando o jugar a adivinanzas de nombres de los objetos